Muchos dirán que la magia de los espectáculos en directo radica en su carácter único, efímero e irrepetible. Y no les falta razón. Pero hace tiempo que el sector cultural fantasea con la idea de expandir la experiencia de sus eventos (con toda la inversión y esfuerzos organizativos que conllevan), rompiendo la barrera del tiempo y el lugar.

¿Y si un espectáculo pudiera consumirse en cualquier momento y desde cualquier sitio, y pudiéramos monetizar esta forma de entregar cultura a la carta?

El streaming cultural ha llegado al mundo del teatro y de los eventos para quedarse. La situación de pandemia no ha hecho otra cosa que acelerar una tendencia que parecía inevitable. El horizonte de oportunidades que ofrece el vídeo en streaming a los promotores culturales, aún no lo podemos vislumbrar en su totalidad.

La pregunta es: ¿las salas y los promotores culturales están preparados para ofrecer a sus espectadores una experiencia de vídeo a la carta que pueda ser tan satisfactoria como la que se vive dentro de una sala? Lo analizamos en el siguiente artículo y, a través de algunos casos de éxito, descubriremos cómo dar los primeros pasos en el mundo de los espectáculos online.

La carrera meteórica del streaming

El streaming es una forma de consumir contenidos por Internet muy asentada. Se basa en transmitir un contenido online de forma continua, de manera que el usuario no tenga que descargarse el archivo completo en su ordenador o smartphone para visualizar el vídeo, sino que el material se va descargando y almacenando por secuencias al mismo tiempo que el espectador lo consume. Hay que diferenciar entre el streaming que consumimos en directo (Live Streaming) y el que está grabado con anterioridad (Streaming On Demand).

Youtube fue un auténtico precursor del vídeo en streaming, y cada minuto se suben 300 horas de grabación a su plataforma. El mercado ha eclosionado con fuerza y las opciones se han multiplicado: Netflix, HBO, Disney Plus, Amazon Prime, Filmin o, en el terreno del audio, Spotify y las plataformas de podcast son los mayores representantes.

El streaming también ha alcanzado a los videojuegos (sobre todo a través de la plataforma Twitch), los eventos deportivos en directo y las academias online, entre muchos otros sectores.

Esta forma de consumir cultura es muy apreciada por el usuario: aporta la comodidad de consumir teatro desde casa, incluso funciones que se están celebrando a miles de kilómetros, y sin tener que colapsar el disco duro del dispositivo utilizado. Además, supone un ahorro de costes, ya que en muchos casos funciona a través de suscripciones con una tarifa plana para acceder a toda la oferta y, en otros casos, el contenido digital suele ser más barato que su versión física o presencial. Adicionalmente, la cultura en streaming pone a disposición del espectador material adicional (por ejemplo, subtítulos) que aumenta su experiencia, al tiempo que le da la posibilidad de interactuar con el espectáculo de una forma activa.

¿Cómo consumimos vídeo en streaming en España?

Que este formato tiene una salud de hierro queda más que demostrado en el ‘Estudio Anual Vídeo Online 2018’, de IAB Spain. El informe cifra en 24 millones los internautas españoles que consumen vídeo online, siendo la música y las series los reyes de la cultura audiovisual a la carta.

Dedicamos en promedio 19,2 horas a la semana a ver contenido audiovisual, y los espectadores son bastante activos, ya que el 25 % de ellos publica comentarios sobre lo que está viendo, principalmente en las redes sociales y en la misma página en la que visualiza el vídeo.

IAB Spain también subraya que, además de Youtube y Netflix, las redes sociales han ganado popularidad como canales de vídeo en streaming.

El uso del streaming en el sector cultural

Que el streaming es el presente y el futuro en el mundo audiovisual es incuestionable. Pero ¿qué hay del sector de la cultura en directo?

Los espectáculos suelen diseñarse para representarse en vivo y en un escenario concreto, teniendo en cuenta al público, que suele ubicarse en frente o a los lados y, en la mayoría de los casos, se encuentra a bastante distancia de la acción. Pero, cada vez más, el sector ve con buenos ojos retransmitir sus obras por Internet para superar los límites de las entradas agotadas, para ofrecer tickets virtuales a precios más económicos y para llegar a consumidores más jóvenes y acostumbrados al entorno multimedia. Las salas virtuales también son interesantes para personas que viven lejos o que tienen dificultades para desplazarse, cosa que, durante la pandemia, ha sucedido de manera generalizada. En definitiva, el streaming cultural expande el público objetivo del teatro y, por tanto, incrementa las vías de ingresos.

El streaming para el sector cultural es un tren que no hay que dejar escapar. Sin embargo, no debemos cometer el error de anclar una cámara enfrente del escenario y grabar el espectáculo íntegramente en un plano fijo, ya que difícilmente el espectador soportará la experiencia desde su casa sin aburrirse o desconectar. 

“La tecnología nos permite que los espectáculos se retransmitan online, ya sea en directo o en diferido, pero hay que pensar el evento teniendo en cuenta que alguien lo verá desde casa, sentado en el sofá. A este nuevo público tenemos que aportarle una experiencia distinta de la que ofrecemos en sala, explica Carlota Magriñà, fundadora de 4Tickets.

“Tenemos que trabajar el espectáculo para dos visionados simultáneos: el de la sala de teatro y el del ‘streaming’. En la versión en vídeo, tiene que haber distintos puntos de vista y primeros planos en los que podamos fijarnos en expresiones y detalles que desde platea no podemos percibir”, añade.

Por eso, 4Tickets ha iniciado la venta de entradas digitales para espectáculos en streaming y ha creado un ecosistema de colaboradores que proporciona todos los servicios necesarios para que salas de cualquier tamaño puedan ofrecer un buen streaming: cámaras, expertos en tecnología de venta y distribución, desarrolladores de webs para la emisión, regidores para organizar la filmación, especialistas en producción televisiva y streaming, etc.

Antecedentes de la producción audiovisual de espectáculos en directo

La producción en vídeo de espectáculos en directo tiene una larga trayectoria. No hay que esperar a Internet, ni mucho menos, para encontrar ejemplos notables dentro y fuero de nuestro país.

¿Recordáis el programa Estudio 1, de Televisión Española? Durante casi veinte años (entre 1965 y 1984), este espacio de teatro televisado ofreció representaciones en horario de máxima audiencia. El montaje del programa huía de los planos fijos y utilizaba el dinamismo de los cambios de plano para adaptarse a los hábitos del consumidor de televisión.

Y, si nos remontamos a 1973, tuvo lugar el espectáculo “Aloha from Hawaii Via Satellite”, en el que Elvis Presley ofreció a medio mundo el primer concierto de larga duración retransmitido en directo.

En Cataluña también nos resultan muy familiares las producciones audiovisuales de TV3 para retransmitir las obras con más éxito de la cartelera, especialmente en el campo de los musicales. Mar i Cel, La família irreal, Cop de Rock, Adossats o L’art de la comèdia son ejemplos de teatro en vídeo con una factura excelente. 

Un paso más es el que ha dado este año Disney Plus al presentar en su plataforma el musical Hamilton. Esta película, que ha obtenido muy buena acogida, combina el teatro en vivo, el cine y el poder difusor del streaming 

Efecto revulsivo del coronavirus

El cierre de las salas a raíz de la pandemia de coronavirus y la posterior limitación de los aforos sentó como una jarra de agua fría al sector cultural. Pero, simultáneamente, agudizó el ingenio y aceleró la digitalización del sector. Durante la primavera del covid-19, las redes sociales ardían con un amplio abanico de oferta cultural para consumir desde casa. Y sí, en streaming.

Cuarentena Fest se erigió, desde mediados de marzo, en un festival de música que retransmitía las actuaciones de los artistas desde sus espacios creativos, que, en la mayoría de las ocasiones, eran su dormitorio.

Por su parte, Teatre Lliure creó la campaña #LliureAlSofà para exhibir sus espectáculos grabados en streaming. La iniciativa cristalizó en una sala online que esta temporada se ha consolidado. Esta sala virtual, cuyas entradas pueden conseguirse en la propia web del teatro, incluye también formatos radiofónicos y está animada con chats postfunción.

Redundando en la apuesta por la interacción con el público, el dúo humorístico Los Quintana ofreció un chat paralelo a sus actuaciones para aportar un valor añadido a los espectadores.

Las salas de proximidad no son ajenas a esta tendencia: por ejemplo, en Barcelona, Teatre Akadèmia ha ofrecido su obra Winnipeg por Youtube Live.

Capítulo aparte es la gala de homenaje online que Broadway organizó en abril con motivo del noventa aniversario de Stephen Sondheim, el mítico compositor de musicales como Company o Sweeney Todd. El evento pudo seguirse a través de Youtube y de la web Broadway.com, y dejó imágenes para el recuerdo, como Meryl Streep, Audra MacDonald y Christine Barnaski cantando en bata a través de la aplicación Zoom.

Mientras tanto, experimentaron un crecimiento exponencial la plataforma de préstamo de vídeos teatrales Teatroteca, de INAEM, o My Opera Player, el canal de pago del Teatro Real para amantes de la ópera.

Otra iniciativa hija de la cuarentena se llama “Escenario 0”, y es una antología de obras de teatro que HBO España ofrece en su plataforma. La idea nació de las actrices y productoras ejecutivas Irene Escolar y Bárbara Lennie, y pone muchos esfuerzos en transformar las representaciones teatrales en auténticas piezas completamente adaptadas a la experiencia audiovisual. Hermanas, Vania o Todo el tiempo del mundo son algunas de las obras producidas.

Y, si nos desplazamos al ámbito de los museos, el confinamiento nos dejó la experiencia “El Prado Contigo”. El museo ofreció numerosas actividades online. Entre ellas, itinerarios virtuales y vídeos a través de redes sociales con expertos en arte. 

El listado es largo, abarca salas y festivales consolidados y se va extendiendo en la medida en que la pandemia no retrocede: Cruïlla XXS, Temporada Alta, el Festival de Sitges…

Todas estas experiencias muestran varias formas de transmitir espectáculos vía streaming: en webs propias, canales externos o redes sociales, en modalidad gratuita o de pago, en directo o en diferido…

El caso del Festival de Sitges

Poniendo el foco en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña, celebrado en Sitges en octubre, los organizadores apostaron porque, durante los días del certamen, el público online pudiera disfrutar del mayor número posible de contenidos disponibles para el público presencial, incluidas presentaciones, spots, etc. “La parte tangible y el ambiente son insustituibles, pero como mínimo a nivel de contenidos, ambos formatos deberían parecerse bastante”, señala Àngel Mateos, responsable de ticketing del Festival.

En los diez días de festival, se vendieron 9.500 entradas para las películas disponibles en streaming. Según Mateos, el mayor reto para los organizadores fue encontrar una plataforma tecnológica que fuera aceptada por las productoras y distribuidoras a nivel internacional. Eligieron Shift72, opción que ya había utilizado el Marche du Film de Cannes. “A partir de entonces empezó un proceso de aprendizaje por parte de todos los departamentos implicados, especialmente el de films, con tal de adaptar los contenidos al modelo online”, añade.

Aunque soluciones como la del Festival de Sitges son una respuesta segura al desafío del coronavirus, “la sensación es que esto ha venido para quedarse”, dice Mateos. “Las posibilidades que ofrece una solución de estas características es muy interesante. Además, viendo que la industria cinematográfica da cada vez más peso a las plataformas online, parece claro que el ‘streaming’ devendrá algo básico e imprescindible para cualquier festival de cine”, considera.

Salas virtuales: ¿dónde ofrezco mis espectáculos?

Si te interesa exhibir eventos en streaming, seguramente te estarás preguntando dónde puedes hospedar y emitir tus espectáculos para que sea lo más automatizado y seguro posible, garantizando una buena experiencia de usuario.

Una de las opciones que te recomendamos es que tu propia web albergue la sala virtual. De esta manera, quedará integrada en tu identidad como promotor cultural y tendrás un elevado control sobre el diseño, las estadísticas, etc. En 4Tickets te podemos ayudar a implementar este sistema de streaming para abarcar desde la venta de entradas hasta la producción de los vídeos y su difusión.

Adicionalmente, tienes otras opciones a tu disposición que te pueden aportar un plus de promoción.

Una alternativa es la de Youtube, que permite a tus seguidores hacerse miembros de tu canal aportando un pago recurrente mensual a cambio de poder acceder a contenidos exclusivos.

Otra opción es la de las plataformas especializadas en streaming de espectáculos. Te ofrecemos esta lista como punto de partida:

  • Scenikus: plataforma de streaming para artistas que permite tanto la venta de entradas como la transmisión.  
  • Teatrix: portal de teatro online a la carta con cerca de 60.000 inscritos.
  • PlayTheatres: plataforma catalana de vídeo a la carta cuyo catálogo puede disfrutarse con pagos recurrentes o con alquileres individuales.
  • AllTheater: canal con origen en Madrid que divulga en streaming obras de teatro independiente, y permite a los promotores subir sus creaciones y definir los precios y otros parámetros.
  • Medici.tv: membresía que ofrece eventos de música clásica de todo el mundo.
  • Broadway HD: para los amantes de los musicales, esta plataforma de suscripción ofrece obras de teatro en formato audiovisual.

En cuanto a las modalidades de monetización de los espectáculos en streaming, si albergas los vídeos en tu propia plataforma y gestionas las suscripciones o la venta de entradas por tu cuenta con la ayuda de 4Tickets, los beneficios serán íntegramente para tu empresa cultural. Si decides hospedar y promocionar tu obra en servicios externos, existen dos modelos de negocio:

  1. La plataforma compra los derechos de explotación y recompensa a los artistas o productores mediante un pago único, o bien los remunera según el número de visionados alcanzados.
  2. Los derechos siguen perteneciendo al promotor del espectáculo, quien cobra el importe de la entrada, al que se le debe restar un porcentaje de comisión para la plataforma.


Si tú también crees que el vídeo bajo demanda mediante streaming es una buena oportunidad para alargar la vida de tus espectáculos, llegar a nuevos públicos y, en definitiva, rentabilizar la inversión que has efectuado para hacer realidad tus proyectos culturales, contacta con el equipo de 4Tickets. Ponemos a tu disposición un conjunto de soluciones integrales para la producción audiovisual, la venta de tickets online y la transmisión vía streaming