Inconformista, transgresora, reivindicativa, reflexiva, avanzada a su tiempo. Todos estos conceptos nos sirven para definir la cultura, pero para redondear esta descripción aún falta un elemento: femenina. La cultura es femenina, si tenemos en cuenta que las mujeres son más consumidoras de espectáculos (un 32,9% respecto al 26,8% de los hombres) o de libros (un 66,5%, en comparación con el 57,6% de los hombres), según el Anuario Estadístico de España 2018 del Instituto Nacional de Estadística. O si nos fijamos, por ejemplo, en que el 64% de estudiantes de comunicación audiovisual son mujeres.

Así pues, estamos ante una cultura que, por un lado, nos hace reflexionar sobre los cambios sociales de nuestro tiempo y, por otro lado, tiene una fuerte presencia femenina.

¿Pero esto se traduce en la visibilidad de las mujeres que se encargan de la gestión cultural? ¿Hay igualdad entre hombres y mujeres en el acceso a los cargos de responsabilidad de las empresas culturales? ¿A qué techos de cristal se tienen que enfrentar las profesionales del sector? Coincidiendo con el mes de la mujer, hemos querido hablar con cuatro mujeres de trayectoria contrastada en el ámbito de la organización de espectáculos para nos den su punto de vista.

“Hay muchas mujeres trabajando en el mundo de la cultura, en todos los campos. Muchas. Son grandes profesionales y están sobradamente capacitadas, pero muy pocas están al frente de sus empresas, muy pocas en órganos de decisión o ocupando cargos directivos. Hay pocas directoras de festivales y pocas directoras de teatros y auditorios”, reflexiona Cristina Torres, mánager y fundadora de Tem Productions, empresa dedicada a organizar festivales en todo el territorio catalán, como Músiques Sensibles o el Festival Empúries. Después de diecinueve años dedicados a la cultura, considera que en 2019 las mujeres todavía tienen mucho por reivindicar. “Las mujeres tienen que tener más visibilidad en lugares de dirección, tanto en la empresa privada cómo en la pública”, afirma.

Los datos confirman esta baja representación de la mujer en los cargos directivos de las empresas culturales. Por ejemplo, según el Institut Català de la Dona, un 56% de los centros culturales públicos catalanes están dirigidos por hombres y, además, las mujeres suelen gestionar los espacios pequeños y medianos. Profundizando más en esta cuestión, los indicadores culturales segregados por sexo del Ministerio de Cultura y Deportes revelan que las mujeres ocupan solo el 39,1% de los lugares de trabajo relacionados con el mundo cultural. Es una cifra más baja que la media del mercado laboral.

Los únicos terrenos donde hay más presencia femenina es en el de las bibliotecas, archivos, museos y edición. En cambio, en cine, radio y televisión, las mujeres solo representan el 41,3% de los trabajadores, y el porcentaje baja hasta el 41,1% en el mundo de los espectáculos.

“Las mujeres profesionales o las profesionales mujeres tenemos muchas cosas que aportar en la gestión de cualquier negocio”, afirma Isabel Vidal, gerente del grupo Focus, donde ha ocupado varios cargos desde el año 1996, y presidenta de la Asociación de Empresas de Teatro de Cataluña (ADETCA) desde el pasado mes de febrero. “Creo que el hecho de ser mujer no ha influido en mi carrera profesional, pero me enorgullezco de lo que conseguimos las mujeres con nuestro esfuerzo. Siempre he tenido mucha suerte con los compañeros y las compañeras con quienes he colaborado y nunca he tenido que preguntarme por mi papel en la empresa o en cualquier entidad en la que haya participado, vinculando la respuesta a mi género”, señala.

“Me gusta pensar que me han evaluado por mis aptitudes, perfil y calidad profesional”, considera Míriam Font, responsable de comunicación en el Teatre Akadèmia de Barcelona que, después de posgraduarse en producción de espectáculos y teatro en la Universidad de Barcelona, cuenta con más de trece años de experiencia en áreas de producción, distribución, marketing y comunicación en el campo cultural. A pesar de los avances que se están produciendo, dice, “la mayoría de las mujeres podemos exponer ni que sean pequeños ejemplos de abuso, acoso, comentarios o posiciones machistas que aún están presentes. Lo peor de todo es que a menudo incluso lo tenemos normalizado; también hay mujeres muy machistas”.

Por su parte, Carlota Magriñà, fundadora y administradora de 4Tickets desde hace ocho años para ayudar a las empresas culturales a gestionar la venta de entradas, el control de accesos y el servicio de atención postventa, apunta: “Nadie espera que una mujer joven pueda gestionar una empresa, pero yo he podido hacer el camino que he deseado sin impedimentos”. A pesar de considerar que hay mucha igualdad entre trabajadores dentro del sector cultural, sí que ha notado que existen más directivos hombres que mujeres. Aun así, cree que es el carácter de cada persona lo que influye más en el tipo de gestión, y no el género.

En este sentido, hay unanimidad en todas las profesionales entrevistadas: la gestión de hombre y mujer no presenta diferencias por razón de género. “No me gustan los estereotipos, podemos ser diferentes y aportar cosas diferentes”, dice Míriam Font. Y Cristina Torres añade: “No me atrevería a decir que las mujeres son A y los hombres son B, porque no es cierto”. En la misma línea, Isabel Vidal apunta: “No creo en la categorización en grupos (hombres estrategas, mujeres prácticas, por ejemplo). Creo en las habilidades, en el talento, en el esfuerzo personal, en el trabajo en equipo, y procuro rodearme de gente diversa, de mente abierta y de crítica constructiva, para no dejar pasar ninguna buena oportunidad de aprender”.

Y en cuanto a los techos de cristal que impiden a las mujeres ascender a los cargos de más responsabilidad, todavía hay trabajo por hacer, pero también argumentos para el optimismo. “La cultura es un sector con miras muy abiertas y no tan estigmatizado como otros, como servicios y construcción”, declara Magriñà. “¡Cada vez hay más mujeres al frente de proyectos culturales y esto es una buena noticia!”, celebra Font. “Estamos en un momento en el que se está avanzando mucho gracias a la proyección que muchas mujeres han aportado para denunciar situaciones que tendrían que estar totalmente superadas. Pero es evidente que todavía queda mucho trabajo por hacer”, concluye Isabel Vidal.

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